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Tipos de placas solares y cuál escoger en el sector industrial

Tipos de placas solares y cuál escoger en el sector industrial

Los tipos de placas solares que pueden hallarse en el mercado son muy variados. En primer lugar, están las placas solares para uso doméstico, que casi todo el mundo conoce. Pero también pueden encontrarse con unas específicamente destinadas al sector industrial o a las huertas solares, que son extensiones donde se genera energía solar a gran escala.

Existen varias clasificaciones para identificarlas. Por eso, es fundamental informarse correctamente sobre los tipos de placas solares. Y es que una mala elección puede suponer grandes dificultades, que casi siempre terminan por traducirse en pérdidas en estructuras y económicas.

 

¿Por qué energía solar?

Las ventajas de la energía solar son muchas y abarcan muy distintos aspectos, que se aprecian tanto en el ámbito doméstico como en el industrial. Y, en ambos casos, la sostenibilidad y el ahorro económico encabezan una larga lista. Se trata de una energía verde y limpia. De entre todos los tipos de placas solares existentes, ninguna genera emisiones contaminantes a la atmósfera. Por otra parte, el dinero que puede ahorrarse es notable, y enseguida se percibe en las facturas, además de la posibilidad de ganancia gracias a la venta de posible energía sobrante.

Otra ventaja es la independencia que supone con respecto a las compañías eléctricas, a sus actuaciones en el mercado energético y a las consecuentes fluctuaciones en el precio de la electricidad. Todos estos beneficios son cada vez más tenidos en cuenta por particulares y empresas, más preocupados por el medio ambiente. De hecho, según los estudios realizados por Enervis Energy Advisors, España es el mercado más potente en energía solar. Además, durante el año 2019, casi el total de la energía fotovoltaica del viejo continente se obtuvo a través de estructuras colocadas en la península. Todo ello, apoyado por políticas gubernamentales que fomentan las energías renovables, reflejadas en el RD 244/2019. Y no hay que olvidar la contribución de la Unión Europea a través de los fondos FEDER.

Si todavía no conoces qué tipos de placas solares existen y cuáles son los que mejor se adaptan a tus necesidades, a lo largo de las siguientes líneas intentaremos ayudarte a aclararlo.

 

Tipos de placas solares para la industria

Como ya dijimos, existen distintos tipos de placas solares a tu disposición. Y su adecuada elección e instalación va a marcar el mayor o menor éxito en el cumplimiento de las expectativas del consumidor. Hay que tener claro algunos aspectos como a qué finalidad se van a destinar, o el lugar en el que van a colocarse. En este artículo vamos a centrarnos en las destinadas a fines industriales. Es evidente que las placas solares domésticas no precisan alcanzar su mismo rendimiento, ni tampoco van a presentar las mismas dimensiones. En el caso de las placas solares para naves industriales, es conveniente colocarlas sobre los techos o tejados por dos motivos. En primer lugar, por el ahorro de espacio que ello supone. Y, en segundo, por el contacto más directo con la luz solar que allí se produce.

 

Tipos según el rendimiento necesario

Lo primero es cuestionarse la eficiencia energética que se le va a exigir a la estructura, y en este sentido se pueden distinguir en función de la tecnología utilizada. Pero, antes de nada, es importante aclarar que toda placa solar está formada por células fotovoltaicas, que son las receptoras de la luz solar. Y, después, las que realizan la transformación en energía, o efecto fotovoltaico. El material utilizado en todo caso es el silicio, pero aun así existen diferencias. Y estas son las principales:

  • Módulos monocristalinos. Para su fabricación se usa silicio puro fundido, que se trata con boro para convertirlo en un material semiconductor.

  • Módulos policristalinos. Aunque la construcción pasa por los mismos procesos, en este caso se minimizan las fases de cristalización.

 

Tipos de placas solares según su tamaño

Los módulos pueden presentar mayor o menor cantidad de celdas. Habitualmente en el mercado se encuentran:

  • Módulos de 60 celdas. Se trata de los que se utilizan más frecuentemente en ámbitos domésticos. Y se estructuran en 10 filas de 6 celdas cada una, teniendo cada placa unas dimensiones de 164x99 centímetros.

  • Módulos de 72 celdas. Este modelo se orienta principalmente a las necesidades industriales. Lo cual es lógico, ya que el consumo será mucho mayor. Se trata de celdas colocadas en 12 filas de 6, con un tamaño aproximado de 2x1 metros.

 

Tipos según su utilidad fundamental

Una distinción básica y primordial es la relacionada con las placas o paneles solares que se utilizan para obtener energía eléctrica o para el calentamiento de agua. En este último caso también pueden recibir el nombre de termosifones.

Es cierto que, en ocasiones, las denominaciones pueden generar cierta confusión. Y esto porque se usan indistintamente las palabras ‘placa’ y ‘panel solar’. Aunque en sentido estricto, realmente las placas se vinculan más con el calentamiento del agua, mientras que los paneles, con la captación de luz solar.

  • Módulos para energía fotovoltaica. Son instrumentos preparados para captar la luz solar, que al actuar con las células fotovoltaicas se convierte en corriente continua. Y esta, a través del inversor, en corriente alterna. En el caso de empresas y grandes instalaciones, se aconseja mantener la conexión a la red eléctrica tradicional, por si la energía solar no fuera suficiente en algunos momentos.

  • Módulos térmicos. Esta alternativa generalmente se asocia al calentamiento del agua para uso domiciliario. En este caso, las estructuras no están formadas por células fotovoltaicas, sino por captadores. Y estos pueden ser planos, similares a las placas fotovoltaicas, o también con forma de cilindros colocados en paralelo, los de tubo al vacío.

 

¿Cuáles son las placas solares más adecuadas para la industria?

 

Los monocristalinos son más eficaces porque su interior es más uniforme. Por ello, alcanzan un mayor rendimiento, al no existir desplazamiento eléctrico. Dentro de esta tipología, lo mejor es decantarse por la célula partida, que ofrece mejores condiciones en momentos de mayor oscuridad. Y, más en concreto, las células monocristalinas de tipo N.

En esta clase de paneles hay mayor cantidad de células separadas por string. De este modo, si una ubicación delimitada dentro del módulo está en sombra, esto no afectará a las demás zonas. Lo cual implica casi un incremento aproximado de 1,5% por cada módulo.

A la vista de todo lo explicado, la respuesta a priori serían los paneles monocristalinos de tipo N. Aunque también pueden ser interesantes las placas térmicas. Sobre todo, cuando están implicados procesos industriales que precisan de un calentamiento del agua a ciertas temperaturas no excesivas.

Pero es verdad que, en un ámbito en el que la tecnología avanza a grandes pasos, las novedades e innovaciones se suceden con cierta frecuencia. Y van apareciendo en el mercado nuevas opciones como los paneles híbridos. Ya sean de generación 0, de primera o segunda generación, su uso se conecta con ambas funcionalidades, la electricidad y el calentamiento de agua.

Las opciones son muy variadas. Por eso, lo más conveniente es recabar asesoramiento profesional desde un primer momento. Desde Termo-Watt podemos ayudarte. Nos especializamos en energía solar industrial, tanto fotovoltaica como térmica. Contacta con nosotros y dinos qué necesitas.

 

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